miércoles, 5 de septiembre de 2012

EL CUIDADO DE LA MAMA


Una mamá cuidada, mimada, que se escucha, que reconoce sus necesidades y las intenta cubrir, que busca apoyo y acompañamiento de calidad, es una mujer que comienza a sentirse en plenitud en esa etapa de maternidad que está viviendo. Ilusionada, plena y satisfecha con esa etapa que está viviendo, se siente creativa y con fuerzas para crear un hogar amoroso y de mayor calidad.








Comparto con ustedes una reflexión sobre el cuidado de la mamá, que comparto y me ha gustado mucho de "Maternidad Consciente":

Mamá, ¿cuanto tiempo hace que no te tomas un pequeño espacio para ti misma? ¿Cuándo te diste el último mimo, el último capricho…? Las madres tenemos muy integrado el acto de cuidar pero no el de cuidarnos. El autocuidado es un lenguaje que tenemos que (re)aprender, poco a poco, tranquila y pausadamente para no caer en el pensamiento de que ‘somos egoístas’. Nutrirte a ti misma te permite un espacio de conexión contigo que no sólo beneficia y alegra tu vida sino también la de tus hijos y tu familia.

Y ¿por donde empezar? Muy fácil, permítete una pequeña pausa esta semana para tener una cita muy especial contigo misma. Organízate un espacio de 2 o 3 horas (o más largo si puedes). La duración de este espacio dependerá de la edad de tu hijo y de si le estás amamantando. Te recomiendo que no te vayas de tiendas o a ver una película, este espacio es PARA TI, para conectar contigo y dejar que fluya lo que tenga que fluir.

¿Qué es lo que puedes hacer en este espacio tan especial? Aquí van algunas sugerencias:

- Ves a dar un paseo por la naturaleza, si te queda lejos, visita un parque que tenga vegetación y a ser posible agua (un pequeño estanque, lago…).
- Puedes ir a probar una clase de Yoga, Taichi, danza del vientre, pintura, cocina… aquello que has pensado mil veces y que nunca haces.
- Ves a una librería o papelería y cómprate un cuaderno-diario. Después escoge un lugar especial para empezar a escribir como te sientes. Y continúalo en casa, será tu espacio de conexión.
- Ves a un bar especializado en vinos y tómate una copa de tu vino favorito mientras haces una lista de las cosas que más te gustan de ti misma.
- Entra en ese café tan lindo que has visto mil veces y al cual no has entrado, tómate un buen chocolate y haz una lista de las cosas de tu vida por las cuales te sientes agradecida.
- Y si es verano haces lo mismo al aire libre comiéndote un helado.
- Escribe un poema sobre tu vida y como ha cambiado desde que tienes a tu hijo.
- Ves a tu librería preferida, a la sección de mujer y espiritualidad (no a la de maternidad), deléitate con los cientos de libros escritos, escoge aquel que te diga tu intuición y cómpratelo.
- Pídele a una buena amiga que te que te un masaje. No importa si sabe o no, lo importante es que notes el tacto cuidador en tu cuerpo.
- Prepara el baño como si fuese un templo sagrado: velas, incienso, aceites esenciales, música relajante y visualiza las cosas que quieres atraer a tu vida. Si no tienes una bañera grande pídesela a alguna amiga.
- Y a partir de aquí puedes seguir tú…seguro que se te ocurren muchas más.

Aprovecha esta oportunidad para estar a solas con esa persona maravillosa que eres tú. Después de este espacio te sentirás renovada y tus hijos te lo agradecerán. Y a la vez les estarás enseñando el arte de cuidarse a uno mismo.

Mònica Manso
http://maternidad-consciente.blogs